Si este 12 de octubre tienes puente y te vas a alguna ciudad europea, no puedes volver a casa sin haber visitado alguno de estos mercadillos llenos de sabores, objetos antiguos y olores locales. 

Puestos al aire libre, rastrillos, edificios históricos... Piérdete en estos mercados y absorbe la atmósfera de una ciudad.

Il mercatino dei navigli, Milán

Aquí encontrarás lo más auténtico de Milán . Este mercado se celebra el último domingo de cada mes en las dos orillas del canal Naviglio Grande, el más antiguo de la ciudad. Los milaneses madrugan para encontrar las mejores gangas, pero como experiencia turística basta con pasear entre la multitud. Muebles, relojes, libros, juegos, antigüedades y todo lo imaginable llenan las 400 tiendas ambulantes, abiertas de 8.00 a 18.00. Se puede llegar en metro, tranvía y autobús en tan solo 15 minutos desde el centro. También hay la posibilidad de recorrerlo en barco. 

 

Dappermarket, Ámsterdam

Es un sitio poco conocido por los turistas, cosa que lo convierte en un mercado de lo más auténtico. Se encuentra en la zona este de Ámsterdam , en un ambiente de lo más multicultural. Abre seis días a la semana de 9.00 a 17.00 y se puede llegar en tranvía con las líneas 9 y 14. ¿Qué puedes encontrar aquí? Comida exótica, telas y objetos curiosos, fruta fresca, trajes típicos de diferentes partes del mundo… de todo, vaya. ¡Y barato! Muchas cosas valen solo 1 euro.  

Les puces de Saint Ouen, París

Es el típico mercadillo de las pulgas, aunque de típico no tiene nada porque es enorme. Aparte de los puestos callejeros, agrupa unos 12 mercados interiores muy interesantes por su arquitectura. Los hay que incluso tienen cafés y fuentes dentro. Además, hay de todo: antigüedades, arte, ropa (nueva y usada), libros viejos, botones, sombreros, banderas... Se puede llegar en metro, parada Porte de Clignancourt, y se organiza sábados, domingos y lunes. Es otra forma distinta de conocer Paris

El Gran Bazar, Estambul  Este mercado es de visita obligada aunque seas de los que odia ir de compras. Es como cien centros comerciales juntos organizados caóticamente, pero con todo el sentido del mundo. Si no te gusta comprar, limítate a pasear y a esquivar a los comerciantes que te saltarán a la yugular, pero asegúrate de llevarte ni que sea un recuerdo de Estambul  o no te dejarán salir. ¡Y prepárate para regatear! He aquí un truco: rebaja siempre el precio inicial que te digan y mantente en tu mínimo. Si te dicen que es poco, saludas y te vas. Si les interesa, volverán; si te dejan ir, es que habías pedido muy poco.  

Campo dei Fiore, Roma

Este es el mercado para los viajeros hambrientos. El Campo dei Fiore es el mercado más antiguo de Roma  aún en funcionamiento. Aquí se puede comprar pescado fresco, fruta, verduras, aceitunas, embutidos, quesos y todos los alimentos que uno pueda imaginar. Ah, y por supuesto, flores. Es una muy buena opción si te alojas en un albergue con derecho a cocina o en un apartamento porque te puedes preparar un manjar digno de reyes con lo que hayas comprado. Y si no, alrededor del mercado hay locales donde preparan macarrones tradicionales y unas pizzas que están de rechupete.