MONEDA Y DIVISAS.

Aunque al iniciar el viaje hayamos pagados todos los gastos en nuestra Agencia de Viajes, siempre existirán unas necesidades de dinero para pagar las compras, las comidas no previstas, las propinas, algunas excursiones, etc. Por ello, en mayor o menor cuantía, deberemos o llevar algo de dinero con nosotros o disponer de otra forma de pago que nos permita atender dichas necesidades.

 

En cada viaje y sin necesidad de ninguna clase de autorización, los residentes en España tienen derecho a llevar consigo hasta la cantidad de Seis Mil Euros en esta moneda, o en su contravalor en billetes de banco de otros países. Para exportar cantidades mayores se necesita una autorización administrativa (R.D. 1638/1996, de 7 de julio). Con independencia de ello, durante el viaje, se pueden utilizar Tarjetas de Crédito sin otras limitaciones que las fijadas por los Bancos emisores de la tarjeta.

 

Como norma general, es aconsejable adquirir en España la moneda del lugar que se vaya a visitar, siempre que tenga cotización oficial en nuestro país, ya que el cambio saldrá siempre mejor de esta forma que si se cambian nuestros Euros allí. Hace unos años, era necesario adquirir Dólares USA pues en muchos países no se cotizaba la peseta. En la actualidad, con el Euro, aparte de poderlo utilizar directamente en todos los países europeos que lo tienen adoptado como moneda, se cotiza sin dificultades en prácticamente todos lados. Pese a ello, para algún país centroamericano sigue siendo mejor disponer de Dólares USA pues, ante la escasa llegada de Euros, realizan a veces unos cambios muy desventajosos.

 

La cotización diaria de las monedas de todo el mundo se puede conocer a través de la página web www.oanda.com/convert/classic

En todo viaje se presenta siempre el problema de si es mejor llevar dinero en efectivo o Cheques de Viajero. El dinero, tiene la ventaja de que si son Euros o Dólares USA, nunca surgirán problemas de que nos lo cambien en moneda local e incluso en que nos lo acepten en pago de según qué servicios o mercancías sin necesidad siquiera de cambiarlos por la moneda local. A cambio de ello, los Cheques de Viajero, en caso de pérdida o robo ofrecen la garantía de que el valor extraviado se recupera siempre pues la empresa emisora de los cheques, con el comprobante de la denuncia, los reemplaza por otros.

 

Dinero efectivo.

 

Los billetes de banco que llevemos con nosotros de viaje no deben ser en su totalidad billetes de valores grandes pues en según qué lugares nos resultaría difícil cambiarlos. Además, algunos billetes pequeños siempre pueden servir para dar una propina al maletero o al portero del hotel si en aquel momento no disponemos todavía de moneda local.

 

El dinero en efectivo no debe llevarse encima en su totalidad a fin de evitar que en caso de extravío o robo el daño sea total. Durante la estancia en las ciudades debe depositarse en la Caja fuerte del hotel llevando consigo las cantidades mínimas necesarias. En todo caso, si se lleva encima todo el dinero, hay que repartirlo en más de un lugar, dejando a mano una cantidad pequeña y colocando el resto en algún lugar del cuerpo más protegido y de más difícil acceso como, por ejemplo, una bolsa bajo la camisa o el calcetín o un cinturón especial con cremallera.

 

Lo más aconsejable es que, al llegar al aeropuerto cambiemos un poco de dinero por moneda local a fin de poder atender los primeros gastos de taxi, propina, etc. Normalmente, todos los hoteles tienen para su clientes un servicio de cambio de moneda pero, salvo excepciones, siempre es mejor cambiar en un banco o casa de cambio oficial pues la cotización será siempre más ventajosa para nosotros que en el hotel.

 

En algunos países, la devaluación de la moneda local es tan grande que no se deben cambiar cantidades grandes si no se necesitan de inmediato. Es mejor ir cambiando paulatinamente a medida que se vaya necesitando el dinero. Además, siempre hay que conservar los comprobantes de cambio pues en muchos países, al salir, nos pedirán un comprobante de cambio si queremos volver a cambiar la moneda local no utilizada por Dólares o Euros o incluso para justificar la legalidad de la compra de los artículos que nos llevamos a casa.

 

Aunque cada vez menos, quedan todavía países en los que existe un mercado negro de cambio. Es difícil aconsejar sobre la conveniencia o no de acudir a esta irregular forma de cambiar nuestro dinero aunque la prudencia incita a decir no. Si bien, en ocasiones, la “operación” puede llegar a ser muy beneficiosa, al peligro de que nuestro “benefactor” nos esté entregando billetes falsos, se une el de que, en pleno “negocio”, aparezca la policía y nos encontremos en una situación incómoda y delicada.

Cheques de Viajero.

 

Algunas personas que quieren viajar más tranquilas y sin el riesgo de la pérdida o robo de su dinero en efectivo optan por los Cheques de Viajero. Diversos Bancos y algunas Agencias de Viaje multinacionales los emiten en distintas monedas de las llamadas “fuertes”. En el momento de la emisión se paga un pequeño suplemento en concepto de comisión; a cambio, están garantizados contra pérdida o robo. Presentando el justificante de la denuncia, el corresponsal del emisor los emitirá de nuevo. Al regreso, los cheques no utilizados se pueden rembolsar. Su único problema es que en algunos lugares resulta difícil cambiarlos por moneda local.

 

Tarjetas de Crédito o Débito.

 

Lo que hoy se conoce como Dinero de plástico puede ser un complemento perfecto para nuestras necesidades de financiación durante el viaje. En todos los países del mundo es aceptada en la actualidad esta forma de pago. Además, con nuestra tarjeta y utilizando nuestro número secreto, se puede obtener dinero local de los cajeros automáticos.

 

Según el país visitado tendrá mayor aceptación una tarjeta u otra aunque, en general, la más extendida y apreciada por los comerciantes es la VISA pues es la que menos comisión cobra del establecimiento vendedor. Otras tarjetas habituales son la Master Charge, American Express y Diner’s Club. El límite de compras que se puede realizar con nuestra tarjeta es el que nos haya concedido su emisor.